martes 29 de julio de 2008

¡Más solidarios, más democráticos que nunca, SÍ a la Constitución!

Por Diego Borja, Asambleísta por Pichincha (Poder Ciudadano)

Voto SÍ por la nueva Constitución porque amplía los derechos de los trabajadores, las amas de casa, todos los productores, los campesinos, los profesionales, los desempleados, las mujeres, los jóvenes, niños y niñas, los pueblos, las nacionalidades, las ciudades pequeñas, las zonas rurales, las zonas fronterizas, las Islas Galápagos, la naturaleza.

Voto SÍ, porque definimos las maneras como se van a cumplir estos derechos, para que no sean letra muerta, y establecemos las sanciones en caso de que sean violados o incumplidos.

Voto SÍ, porque es una Constitución que reconoce la condición plurinacional del Ecuador, su maravilla natural megadiversa, la existencia de varias lenguas junto al castellano, al kichwa y al shuar.

Voto SÍ, por el camino de futuro y de esperanza, porque hemos estado a la altura de la historia, porque hemos hecho una Constitución que sea camino y no laberinto, esperanza para un ser real y no texto formal vacío de contenido transformador.

Voto SÍ, porque consagramos la soberanía de la Patria, enterramos la noche neoliberal en la que el mercado era el amo y el ser humano el siervo, porque privilegiamos la educación, la salud, la seguridad social, el agua y la alimentación.

Voto SÍ, porque volvemos a abrir las puertas, que el pasado les negó, a nuestros hermanos que emigraron para buscar oportunidades en otras tierras.

Voto SÍ, porque serán posibles las autonomías democráticas y participativas, territorios donde el pueblo defina su futuro y no caudillos, capataces, dueños de vidas y haciendas.

Voto SÍ, porque hemos construido una propuesta de transformación y de cambio, en democracia y para la democracia, para la tolerancia y el pluralismo.

Voto SÍ, además porque sé que estaremos como sociedad, como gobierno, como ciudadanos a la altura del desafío que esta Constitución nos presenta, porque si bien hemos dado un paso adelante para construir el Nuevo País en este inicio de siglo, apenas nos hemos ganado el derecho a construirlo.

¡Más solidarios, más democráticos, más tolerantes que nunca, SÍ a la Constitución!

sábado 3 de mayo de 2008

Blog de Asambleista Diego Borja

Blog de Asambleísta Diego Borja, del Movimiento Poder Ciudadano.

Incluye video de algunas de sus intervenciones en la Asamblea Nacional Constituyente.

http://asambleaconstituyente.gov.ec/blogs/diego_borja/

lunes 28 de abril de 2008

Socialismo del siglo XXI - ¿Cómo será nuestro modo de vida?

“Socialismo del siglo XXI.
¿Cómo será nuestro modo de vida?

Por Diego Borja Cornejo
Representante a la Asamblea Constituyente
Movimiento Poder Ciudadano

Pablo Ramón, a quien no tengo el gusto de conocer personalmente, sino a través de la vía que facilita el internet me pregunta: ¿cómo sería nuestro modo de vida de implantarse el modelo de Dietrich?

En primer lugar, le agradezco por darme ocasión para seguir la reflexión sobre el socialismo del siglo XXI.

Quisiera situar estas ideas en dos partes: uno, lo que plantea Dietrich y que de ahí el lector pueda colegir lo que eso implicaría para nuestro modo de vida; y dos, lo que es más importante para Pablo y todos nosotros: ¿Cómo quisiéramos que sea nuestro modo de vida, el de nuestros hijos, de nuestros nietos y de los hijos de sus hijos?

En su libro, "El Socialismo del Siglo XXI", Dietrich hace muchos planteamientos de crítica a la actual sociedad, pero yo me voy a enfocar en las propuestas. El afirma que la humanidad puede verse liberada de las principales necesidades materiales, particularmente el hambre, debido al gigantesco avance de la tecnología. Por primera vez en la historia, el ser humano puede liberarse de la escasez. Las tecnologías productivas que han desarrollado los avances científicos en campos como la microelectrónica, la microbiología y en la nanotecnología, han aumentado en grado sin precedentes la productividad del trabajo. De esta forma, existen las condiciones materiales para garantizar la satisfacción de las necesidades básicas para toda la humanidad y esto se lo puede lograr al tiempo que se reduce el tiempo de trabajo necesario dedicado a la producción y se aumenta el tiempo libre de todas las personas. ¿Qué es lo que impide que esta posibilidad se haga realidad? Según Dietrich, el hecho de que las “relaciones sociales de producción” no se han alterado y la humanidad viva bajo la égida de la “explotación, la dominación y la enajenación”, características que las cumple en su totalidad el capitalismo y parcialmente –las dos últimas- el socialismo que hemos conocido.

¿Qué nos propone Dietrich? Una economía “democráticamente planificada” basada en equivalentes, cuyo componente esencial es que el salario equivalga al “tiempo de trabajo invertido, independientemente de la edad, del sexo, del estado civil, del color de la piel, de la nacionalidad, del tipo de trabajo, del esfuerzo físico, de la preparación escolar, del desgaste, de la habilidad, de la experiencia profesional, de la entrega personal al trabajo; independientemente también, de la pesadez del trabajo y de los peligros que implique para la salud. En pocas palabras: el salario equivale directa y absolutamente al tiempo laborado”. Una democracia directa ya que, a decir de Dietrich, “las grandes banderas de lucha política del siglo XXI sólo pueden ser la democracia participativa y la justicia social”. La democracia, sin embargo, deberá incorporar tres dimensiones: “social, entendida como la calidad de vida material; formal, definida como el conjunto de determinadas reglas generales de poderes, derechos y obligaciones de las diversas entidades que componen el sistema; participativa, entendida como la decisión real de los asuntos públicos trascendentales por parte de las mayorías de la sociedad, con la debida protección de las minorías”. Un Sujeto racional ético – estético que surgirá, según Dietrich, cuando se instaure el sistema de planificación de equivalencias y se ocasionen cambios tan profundos en la manera de pensar y actuar de las personas. El sujeto, dice Dietrich, “encontrará en la democracia real un entorno para desarrollar en plenitud sus capacidades racionales (ciencia), morales (ética) y estéticas (arte). Superada la división entre el trabajo intelectual y manual; abolido el yugo extenuante y brutalizador de la plusvalía; vencida la discriminación de colores, sexo e ingreso y franqueado el abismo entre campo y ciudad, el ser humano se realizará en las tres fuentes de nuestro ser: el trabajo, el eros y el saber”.

Sobre el resumen expuesto, empiezo señalando que NO creo que el modelo de Dietrich se pueda implantar, como no se ha implantado en la realidad ningún modelo teórico.
Sin embargo, de sacarse lecciones de política pública sobre los planteamientos de Dietrich, comparto con el teórico del socialismo del siglo XXI que cualquier modelo futuro de organización social tiene que ser profundamente democrático. Por eso me gusta más la formulación del Movimiento Poder Ciudadano, cuando plantea que cualquier organización social para el Ecuador y la humanidad deberá ser de democracia participativa y deliberativa. Esta necesariamente tiene que asentarse sobre el pleno respeto a la libertad de los individuos y las colectividades, el pleno acceso de los individuos a “funcionamientos”, la vida en armonía de individuos que son diferentes, por tanto la convivencia plural, la participación de los individuos y las colectividades en las decisiones políticas que afectan su vida y la capacidad y posibilidad de deliberación de los individuos y las colectividades.

Garantizado lo anterior, se incluye también espacios para el ejercicio de la representación política, bajo nuevos modos de funcionamiento de la democracia representativa, renovando drásticamente las instituciones como el Congreso, el sistema electoral y la revocatoria del mandato, el sistema de justicia, el sistema de partidos, las organizaciones gremiales y corporativas, las organizaciones sociales.

En cuanto al planteamiento de economía planificada de equivalencias, creo que sería un retroceso proponerse volver a los intercambios basados en el valor de uso y creo que no funcionaría un sistema donde se pague un salario que equivalga “directa y absolutamente al tiempo laborado”. Un ejemplo, un neurocirujano que trabaja cuatro horas en una intervención quirúrgica de altísima complejidad no puede ganar lo mismo que una persona que se dedica cuatro horas a barrer las calles de una ciudad.

No creo tampoco, que solamente cambiando el modelo económico, hacia “la economía planificada de equivalencias”, se van a dar las condiciones para la creación de un hombre (y una mujer) nuevo(a). Creo que es indispensable abordar lo relativo a la conciencia, la cual no surge espontáneamente de la mejora en las condiciones materiales. Ese ser humano “racional – ético – estético”, tiene que ser concebido como un producto de una nueva sociedad y una condición para que esta sociedad pueda ser construida. O sea, el ser humano nuevo es un producto y un resultado y tendrá que surgir de una compleja interacción en los cambios de valores que tienen que ser impulsados por la familia, la escuela, el sistema de trabajo, los nuevos sistemas de información y comunicación, las transformaciones en la cultura, los hábitos y las conductas. En ese sentido, comparto plenamente lo que señala el Movimiento Poder Ciudadano en su Documento de Compromisos: “Nuestro compromiso es con el surgimiento de un ser humano nuevo, un ser humano consciente, espiritual, solidario y compasivo, un ser humano respetuoso del otro, tolerante y comprometido, un ser humano libre, un ser humano generoso y transformador, un ser humano ciudadano de su tierra natal y de la Humanidad”
(http://www.poderciudadano.ec/cms/images/stories/pdfs/boletines/compromisos.pdf).

¿Qué estilo de vida quisiéramos para nosotros y las siguientes generaciones? Uno en el que sea el ser humano para quien trabajen todas las construcciones sociales: el mercado, el Estado, las organizaciones sin fines de lucro, el sistema educativo, el de justicia, las relaciones e instituciones internacionales. Uno, en el que el ser humano entienda a la preservación de la vida en el planeta, como su principal tarea y por tanto, aprenda a producir y consumir de manera que no ponga en riesgo la vida a escala planetaria. Uno en el que las instituciones nacionales e internacionales creadas por el ser humano contribuyan a distribuir equitativamente la riqueza, el ingreso, los recursos, la información y el poder. Uno en el que se valore primordialmente lo que es esencial: el agua, el aire, la tierra, el resto de los seres vivientes no humanos, el resto de los seres humanos. Uno en el que sea más importante el tránsito de los seres humanos por todo el planeta al de las mercancías y al de los capitales. Uno en el que los seres humanos puedan desplegar libremente toda su capacidad creativa, toda su inventiva, todo su potencial para innovar. Uno en el que el trabajo, sin ninguna distinción entre el intelectual y el manual, pueda ejercerse como un derecho y un deber individual y social. Uno en el que la equidad ni siquiera sea un mérito, porque esta ya es parte de la vida cotidiana para hombres, mujeres, niños, ancianos, negros, indios, chinos. Uno en el que cada uno es responsable de su cuerpo, como entidad física, mental y espiritual, y tiene plena autonomía y libertad para decidir su sexualidad, procreación y derecho a la vida y a la muerte. Uno en el que la violencia de la miseria, la dominación y la enajenación sean parte de un pasado insepulto y la vida en paz entre los individuos, las colectividades, las naciones sea lo normal. Uno en el que las personas se sientan pertenecer a su familia, a su círculo de amigos, a su barrio, a los que aman por todo lo que enriquecen su vida cotidiana, con la misma intensidad con la que se sienten pertenecer a la raza humana, a la que les liga un compromiso y un destino común.

Ciudad Alfaro, Montecristi, 16 de marzo de 2008

“Socialismo del siglo XXI: Contrapunto con Hans Dietrich”

“Socialismo del siglo XXI
Contrapunto con Hans Dietrich”

Por Diego Borja Cornejo
Representante a la Asamblea Constituyente
Movimiento Poder Ciudadano

Fue motivador el encuentro con Hans Dietrich, el teórico del socialismo del siglo XXI, que estuvo en la Mesa No 6 sobre “Trabajo, Producción y Empleo”, de la Asamblea Constituyente del Ecuador a la cual pertenezco.

El socialismo es un sistema de organización social que si se lo ve desde los postulados del fundador del comunismo, Karl Marx, no ha sido alcanzado por la humanidad hasta el presente. El socialismo que realmente existió en la Unión Soviética y el Bloque Socialista de Europa del Este, mostró grandes logros en el terreno de lo que en el lenguaje marxista se llaman las fuerzas productivas, por ejemplo, la enorme industrialización y el desarrollo científico – tecnológico que le volvió a un país de agricultura atrasada, como Rusia, una potencia mundial –del siglo XX o sea industrial y militar-, en menos de 50 años. Pero este socialismo, fracasó en, lo que también en el lenguaje marxista, se denomina el terreno de las relaciones sociales de producción, sobre todo en la construcción democrática y dentro de ella en el logro de un régimen de verdadera propiedad social sobre los medios de producción. Esta más bien se confundió –con la complicidad de las burocracias y las nomenclaturas- con la propiedad del Estado gestionada por los llamados Partidos Comunistas.

Le pregunté a Hans Dietrich, ¿por qué le pone una temporalidad al socialismo? ¿Por qué le llama socialismo del siglo XXI, si cuando seguimos a los teóricos y a los prácticos del socialismo este es una construcción social que se adecúa al tiempo en el que los sujetos históricos estructuran esta organización social? Así fue el socialismo de la Comuna de París, de 1871, el socialismo bolchevique de 1917, el socialismo industrializado de la URSS de post segunda guerra mundial (1950 – 1989), el socialismo chino que combina propiedad estatal, partido comunista, apertura internacional y propiedad privada, desde finales de los años 70 hasta ahora. Su respuesta fue simple y directa. “Se trata de un adjetivo”, dijo, para diferenciarlo, en el plano teórico, de lo que fue el socialismo utópico y científico del siglo XIX y del socialismo que él llama histórico –el que se realizó en Europa en el siglo XX-. La economía, que determinó al socialismo del siglo pasado, insistió, ya no es la misma ahora y el adjetivo “XXI”, tiene el papel de calificar al sustantivo “socialismo”, en las nuevas condiciones de la sociedad actual.
Esta definición simple, no deja de ser importante, recordemos que la consigna de los bolcheviques “pan, paz y tierra” fue igualmente simple y no por eso menos profunda y enormemente movilizadora de la voluntad de transformación de obreros, campesinos y soldados en la Rusia de 1917.

La pregunta de fondo, entonces, para los que estamos en la práctica de la transformación social se orientaría a saber ¿cuáles son los contenidos del socialismo del siglo XXI? Puesto que es ahí, donde se tiene que entablar la gran polémica de las fuerzas de la transformación, la filosofía y el pensamiento social tienen que contribuir no solo a entender el mundo, sino a transformarlo.

Dietrich dice, “el socialismo del siglo XXI no es mesiánico, es una teoría científica”. En tal sentido, “tiene que haber evidencia empírica, tiene que haber rigor en el análisis –y digo yo, algo que es fundamental para iniciar el debate sobre la construcción de cualquier nuevo orden social-, no puede ser una imposición”. Pone de ejemplo incluso una producción teórica venida de las ciencias naturales. “Cuando Newton revela la teoría de la gravitación universal –dice Hans Dietrich-, no lo hace por imposición, sino por revelación de leyes que se muestran evidentes ante los ojos de los científicos. Con el socialismo debe ser igual, porque es una teoría científica”.

Yo encuentro en esto, una alusión clara a la vía democrática que es esencial para iniciar la discusión política sobre el socialismo. Esta alusión democrática es esencial, porque en el pasado en nombre de la transformación social, la democracia llegó a ocupar las últimas escalas de prioridad de ciertas “vanguardias”, cuando no se la pisoteó de manera pura y dura. Y no me refiero a la democracia formal - electoral, a esa de quien más plata tiene más votos puede obtener. Me refiero a la democracia con contenido, a la de la participación social, a la de la libertad de expresión, a la que permite un ambiente propicio para la creación, para el ejercicio de la plena humanidad.

Hace unos días, en La Habana, donde asistí al X Encuentro Internacional sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, se recordaba la alocución de Fidel Castro de hace diez años en ese mismo evento. “Cualquier sistema, llámese socialismo, llámese comunismo o como quiera llamárselo, tiene que ser uno mejor que lo que ha conocido la humanidad con el capitalismo”, decía Fidel Castro. Entonces, a la construcción social que realice la humanidad en los años venideros, donde sean principales los contenidos de equidad, desarrollo, respeto ambiental, justicia, siempre tendrá que acompañarle el contenido esencial de democracia. La organización social del futuro, que se asemejará más a una organización socialista de profundo carácter humanista, será profundamente democrática – participativa – deliberativa. En América Latina, además, será más igualitaria que la actual. Recordemos que, vergonzosamente, esta zona del mundo es la de mayor desigualdad, mayor que la de Africa, inclusive. Aquí la desigualdad, la inequidad, la injusticia social, se acepta como un hecho natural que no se puede cambiar. De forma que es imperativo el tránsito hacia una organización equitativa, donde las personas y las colectividades tengan mayores accesos y oportunidades y no se tenga que decir como la canción que “alguien escupa sangre, para que otro viva mejor”. En esa línea es extremadamente alentador saber que Cuba, se diferenció en sus políticas sociales por su enfoque humanista del resto de los países de América Latina que aplicaron las recetas neoliberales durante los años noventa. Incluso en la peor época del período de escasez que vivió la Isla (entre 1991 y 1994), luego de la caída del muro de Berlín, que se sumó al cruel bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, cuando no había combustible, cuando buena parte de la capacidad instalada industrial estaba parada, cuando se redujo el crecimiento de la inversión en casi todos los campos, no se rebajaron las inversiones en educación y la salud, y la mortalidad infantil disminuyó también en esos años.

En la propuesta de Karl Marx, era el proletariado, o sea, el trabajador industrial, el desposeído de los medios de producción, la fuerza emancipadora que liberaría a los explotadores de su situación de tales y a los explotadores, de la ignominiosa tarea de explotar. A decir de Marx, el proletariado, al no tener nada que perder, sino “únicamente sus cadenas” se convertiría en el portador del proyecto revolucionario del comunismo.

En su gran mayoría, el trabajador del siglo XXI tiene poco que ver con aquel del siglo XIX, especialmente en los países industrializados y en los sectores más avanzados de los países económicamente menos desarrollados. El trabajador de esa época cumplía jornadas laborales de esclavitud de 14 y 16 horas, en sitios insalubres, bajo temperaturas extremas de calor y frío, con escasa luminosidad, con raciones de hambre, con poco descanso y en lugares paupérrimos, agobiado por la desnutrición, la tuberculósis y otras enfermedades, con instrumentos de trabajo toscos y precarios, donde la fuerza física era un imperativo. Hasta bien entrado el siglo XX, el capitalista preocupado por extraer lo máximo de los trabajadores se ocupó de diseñar las fábricas de forma que estos realicen la menor cantidad de movimientos innecesarios, por controlar al máximo el tiempo de trabajo en la línea de producción, por hacer de los trabajadores más parecidos a los robots que a un ser por naturaleza creador.

Pero ahora, en el siglo XXI, es difícil establecer una línea clara de separación entre la creación manual, basada en la fuerza física y la creación intelectual del trabajador. Cada vez más se puede hablar de “trabajadores simbólicos”, o sea, personas capaces de desempeñarse frente a una consola de computador, de leer gráficos, barras, símbolos en la pantalla de un ordenador, de controlar instrumentos avanzados en la esfera industrial y agrícola, no se diga en el sector servicios, de capacitarse de manera continua, de entender instrucciones en varios idiomas, de participar en reuniones de diseño y planificación. En estas condiciones, le pregunté a Dietrich, ¿quién es el portador del proyecto revolucionario en ausencia del proletario del marxismo de Karl Marx? Dos interesante líneas de respuesta dio el teórico del socialismo.

En primer lugar, afirmó que “la estructura de clases actual es completamente diferente a la de la época de Marx. Por ello, dijo, no habrá un solo sujeto que va a trabajar por la transformación. Serán muchos: trabajadores, campesinos, pequeños propietarios y productores, profesionales, mujeres, jóvenes y otros”. En segundo lugar, sostuvo que lo que habrá que definir es ¿quién es la vanguardia? Y al respecto, Dietrich propone que no existe una determinación a priori. “No es el obrero, no es el indígena, no es la mujer, será el que se destaque por su aporte a la transformación. Vanguardia es un atributo moral y se gana quien entienda mejor que otros la situación actual, quien explique mejor que otros y quien pueda impulsar los cambios junto a la gente. El que dé ejemplo”.

A mi entender no puede haber socialismo sin un componente ético en el proceso de transformación. Soy de los que creen que no hay predestinados para llevar adelante el cambio profundo. Serán las fuerzas que prediquen con el ejemplo, las que honren la palabra, las que puedan acercar el discurso a la acción, las que pertenezcan a esa “estirpe de aventureros que –como decía el Che-, están dispuestos a poner el pecho por delante”, las que confluyan en el gran torrente de la transformación.
Creo, le dije a Hans Dietrich, que no hay padres del socialismo, como algunos le imputan a Usted. El socialismo es una construcción de las masas irredentas, de los que “dijeron basta y echaron a andar”, de los que entregaron su vida en la lucha anticolonial y de liberación nacional, de las masas obreras que se enfrentaron a las dictaduras sangrientas y genocidas, de los campesinos de las grandes marchas, de los estudiantes que lo revolucionaban todo, no solo la vida social, sino la vida cotidiana, de los millones de indígenas que alzaron su voz y dejaron de ser anónimos, de los negros “en machete y sin encadenar”, de las mujeres que se sumaron a la liberación social y exigen la liberación sexual y la equidad de género, de los que claman por el respeto a la vida en la tierra, poniendo el valor de la vida por encima del valor crematístico que todo lo que toca lo vuelve mercancía. Y, claro, Dietrich, teórico del socialismo, dijo “toda teoría científica es colectiva, no solo de escuelas científicas sino de 5.000 años de historia humana”.

En la visión marxista, el comunismo era “el paraíso en la tierra”. Era una sociedad en la que la gente sería realmente libre, una sociedad de trabajadores libres, donde la libertad se fundamente en la conciencia de la necesidad. Evidentemente, esto no se ha alcanzado. Una humanidad, donde 1 de cada 6 habitantes todavía tiene hambre, puede parecerse más al infierno que al paraíso. Sin embargo, como nunca antes en la historia, la tecnología creada por el ser humano, podría permitir el alcance común del bienestar. La tecnología existente podría permitir que la humanidad se vea liberada del hambre, de la pobreza, de la ignorancia, de la enfermedad. Pero esa tecnología, es controlada por grupos humanos que prefieren acaparar la riqueza y los frutos del desarrollo para su propio y particular disfrute. O sea, no es la tecnología y sus frutos lo que nos falta, sino su distribución equitativa, democrática y justa.

Con ello termino diciendo, de mi cosecha, no de la de Dietrich, porque no hubo tiempo para entrar en esto: las condiciones tecnológicas de los últimos 10 años están dadas para hacer que los postulados del socialismo iniciado en el siglo XIX se alcancen en el siglo XXI. El gran desafío es el de la conciencia. Ojalá a la humanidad no le falte conciencia, para hacer de la posibilidad una realidad.

Ciudad Alfaro, Montecristi, 11 de marzo de 2008

lunes 31 de marzo de 2008

Diego Borja: tercerización laboral e intermediación son modalidades precarias

Diego Borja: tercerización laboral e intermediación son modalidades precarias de trabajo

Son 1.034 las empresas intermediadoras y tercerizadoras existen en el país

http://www.ecuadorinmediato.com/noticias/74614

Diego Borja, asambleísta por el [Movimiento Poder Ciudadano], presentó una propuesta de Mandato ante la Asamblea Nacional Constituyente para que se elimine la intermediación y tercerización laboral, asegurando que estas modalidades son precarias. Manifestó que no considera justo que empresarios sostengan la idea de que sin estas dos formas de trabajo se bloquearía la generación de empleo, explicando que si una empresa requiere de trabajadores, los contratará de manera directa.

“En realidad yo propuse un mandato para eliminar la tercerización con fecha 27 de febrero con el fin precisamente de evitar que se continúe con un régimen que lo ha significado es la precarización del trabajo en el país”, indicó Borja.

Señaló que el objetivo principal del mandato hecha por él, como la propuesta que fue presentada por Movimiento Popular Democrático (MPD), es eliminar la precarización del sistema de trabajo y sobre la base de eso diferenciar con claridad lo que significan los temas precarios de contratación, como la intermediación, de lo que significa los esquemas de relación entre empresas, como cuando se contratan servicios complementarios.

“¿Qué es la intermediación? Cuando a usted le contrata trabajadores para que los use otra empresa, usted contrata a los trabajadores operarios de una fábrica de zapatos para que trabajen en la fábrica de zapatos, quitándose el dueño de la fábrica de zapatos la relación directa y la responsabilidad con sus operarios, eso es la intermediación”, manifestó Borja en “El Poder de la Palabra” en Ecuadorinmediato.com/radio.

Explicó que la intermediación en muchas ocasiones ha contribuido a que no se paguen adecuadamente los salarios, los beneficios sociales, el seguro social obligatorio, las vacaciones, etc.

“Hay uno más grave que es la intermediación realizada por personas naturales; ¿qué es esto? Cuando el capataz coge y les contrata a los peones, faeneros y ni siquiera les paga lo que les dijo al inicio de la mañana lo que les iba a pagar”, dijo.

Aseguró que estos sistemas de precarización han podido realizarse amparados por una legislación que el Ministerio de Trabajo no ha sabido controlar, por lo que llama la atención que en el último año se han renovado de 1.034 intermediadoras y tercerizadoras sin que los recursos que se obtienen del permiso sean dedicados a fortalecer sistemas de vigilancia y control como manda la Ley.

“Yo, por carta, el 27 de febrero le pedí al ministro que me informe cuántas empresas están operando regularmente, o sea, aprobadas por el ministerio en el ámbito de la tercerización y en el ámbito de la intermediación y en realidad no son 1.032, sino 1.034, y esto ha significado una recaudación de alrededor de $92.000 entre enero de 2007 y febrero de 2008 para el Ministerio de Trabajo”, aseveró Borja.

Destacó que los empresarios no pueden chantajear al país diciendo que si no se mantiene los regímenes de intermediación y precarización se disminuye las fuentes de trabajo, pero si es que es una empresa que requiere de trabajadores esta contratará ya sea a través de esas modalidades o de manera directa.

“No nos van a venir a decir que solamente se requiere de una fuerza de trabajo chantajeada, precarizada, utilizando la necesidad que tiene el pueblo de trabajar para pagarle mal, o no cumplirle con todos los beneficios. Acá se trata de que tengamos empresas decentes y trabajadores decentes”, enfatizó Borja.

Respecto a la posibilidad de que haya una forma para obligar a las empresas que dispusieron que las tercerizadoras contraten a las personas que trabajan bajo esa modalidad, Borja recalcó que él estaría contrario a la obligatoriedad de contrato, porque si hay una empresa que ha utilizado trabajadores tercerizados, los debe contratar de manera directa, por lo que es necesario dar alternativas a los trabajadores y empresarios.

“Una es la posibilidad de que sean contratados de manera directa por el usuario de los trabajadores; otra, es que sean contratados de manera directa por las tercerizadoras; y otra es que sean liquidados de acuerdo a la Ley, de manera tal que no se vulnere ni el derecho de los trabajadores a mantener su empleo, ni el derecho de sus empleados y trabajadores a hacer una libre contratación”, detalló Borja.

En el Mandato que propone el asambleísta Borja señala que todo lo que signifique contratación de servicios entre empresas salga del Código de Trabajo y sea regulado por las leyes de compañías, las mercantiles y civiles y que únicamente se quede lo vinculado con la relación entre empleados y empleadores.

Preguntado sobre cuánta voluntad política es necesaria para llevar a cabo la propuesta, Borja respondió: “Yo creo que mucha, porque como le mencionaba hace un momento, la mía es una propuesta más de las que se han presentado, los otros van en el mismo sentido, es decir, el objetivo es eliminar la precarización, pero lo que hay que acordar es que la eliminación de la precarización no nos conduzca a aumentar el desempleo”.

miércoles 19 de marzo de 2008

Asambleísta Borja exige respuestas a Rojas

Asambleísta exige respuestas a Rojas
QUITO (El Universo)

La Superintendencia de Telecomunicaciones (Suptel) cerró sus puertas a cualquier pedido de información pública.

El superintendente Paúl Rojas no respondió una solicitud presentada el pasado 26 de febrero por el asambleísta Diego Borja [Poder Ciudadano]. La carta hace 15 requerimientos relativos a nombramientos, concursos y adjudicaciones, declaraciones de bienes, balances de Porta, Movistar y Alegro e informes sobre la reversión de frecuencias.

El reglamento de la Asamblea Constituyente dispone que los órganos del Estado deben responder a los asambleístas “de forma obligatoria en el plazo de diez días hábiles”. Ese plazo venció el 11 de marzo pasado.

En febrero, este Diario también solicitó información a la Suptel, pero no respondió. Según una investigación de este Diario, las autoridades del organismo tienen relación con varias empresas del sector. Entre ellas, Advicom y TV Satelital.

Desde el 2002, Gina Freire, técnica de la Suptel, ha firmado como “responsable de la inspección” en los informes en contra de TV Satelital, pero al ser consultada sobre esos reportes dijo que los suscribió “porque estaba aprendiendo”.

Roque Hernández, director del Litoral de la Senatel, conoció los informes sobre TV Satelital cuando era intendente de la Costa de la Suptel, pero no contestó el pedido de entrevista, que fue enviado por escrito el pasado 25 de febrero. Hernández fue hombre de confianza de Sandino Torres y Freddy Rodríguez, quienes estuvieron al frente de la Senatel y del Conatel en el gobierno de Lucio Gutiérrez.

Ricardo Rivera Aráuz respondió, por escrito, que “la voz oficial de este organismo técnico de control es el señor superintendente”. Pero Paúl Rojas tampoco contestó a los pedidos de documentos y entrevista.

http://www.eluniverso.com/2008/03/18/0001/9/FBD32B4047E3420193AC81E1A021A5C3.aspx

martes 4 de marzo de 2008

Carta al Presidente Correa sobre violación de soberanía

La Habana, 3 de marzo de 2008

Señor Economista
Rafael Correa Delgado
Presidente Constitucional de la República del Ecuador
Presente.-

Señor Presidente:

Quisiera comunicarle mi más profundo rechazo y el del Movimiento Poder Ciudadano, al que represento, a la violación de la soberanía territorial del Ecuador realizada por fuerzas combinadas del ejército y la policía colombiana durante la madrugada del 1 de marzo en la frontera norte y la arremetida armada, en territorio ecuatoriano, contra miembros de la guerrilla colombiana.

Esta no puede ser calificada sino como una acción de sangre cometida por las fuerzas armadas colombianas, como una verdadera masacre y no como un acto de “legítima defensa” y menos todavía como una batalla contra los levantados en armas en Colombia. La evidencia presentada por nuestras Fuerzas Armadas muestra que la matanza ocurrió mientras las víctimas dormían y no durante enfrentamiento alguno entre el ejército colombiano y los guerrilleros.

Rechazamos igualmente, la vía de la guerra escogida por el Presidente Álvaro Uribe, sus intentos reiterados de internacionalizar el conflicto armado de Colombia y el uso de la mentira como política de Estado, pues hemos visto a través de las cadenas internacionales, que no han tardado en hacerse eco de las falsedades, la forma en la que el Gobierno colombiano traiciona la confianza del pueblo hermano del Ecuador y pretende justificar las flagrantes violaciones al Derecho Internacional y el uso de doctrinas y prácticas reñidas con las elementales normas de buena vecindad y convivencia pacífica de las naciones que comparten una frontera común.

Igualmente, Señor Presidente, le expreso mi apoyo y el del Movimiento Poder Ciudadano, a su acción digna de enérgica protesta por la violación territorial, a su decisión de retirar al Embajador del Ecuador en Bogotá y la expulsión inmediata del Embajador colombiano en Quito. Consideramos un acto de defensa indiscutible de la Patria la orden dada por Usted de movilizar tropas militares del Ecuador hacia la frontera norte, con el fin de preservar la soberanía del país, y estoy seguro que tiene el apoyo de todo el pueblo ecuatoriano, del Movimiento Poder Ciudadano, y el mío, en todos los actos de defensa de la Patria que Usted decida impulsar.

Estamos claros de que la defensa de la Patria es el deber mayor de los ecuatorianos y sus Fuerzas Armadas, y Usted está liderando el cumplimiento de esta obligación. La comunidad internacional debe saber que este deber con la Patria, los ecuatorianos, que hemos demostrado nuestra vocación pacífica, jamás la dejaremos de cumplir. Por ello, al tiempo que reiteramos nuestra insoslayable decisión de defender la soberanía nacional exigimos al gobierno colombiano que cese en sus intentos de internacionalizar su conflicto interno. Los foros de la Organización de Estados Americanos, de la Comunidad Andina de Naciones, y del MERCOSUR que Usted ha pedido que se reúnan para conocer estos graves sucesos deben servir para reiterar el pronunciamiento del Ecuador a favor de la salida negociada de los conflictos y el respeto a la autodeterminación de los pueblos, pero al mismo tiempo para renovar su voluntad de impulsar la integración sudamericana y latinoamericana.

Sin lugar a dudas, la vieja oligarquía de los países de América Latina continuará haciendo todos sus esfuerzos para evitar la unidad de los pueblos y preservar las estructuras neocoloniales. Sin embargo, las fuerzas democráticas seguiremos construyendo la unidad de los pueblos de América Latina y seguiremos impulsando la profunda transformación de las instituciones del Estado, de la economía, de las relaciones sociales, de las conductas, hábitos y la cultura.

Es fácil pensar que la acción armada en territorio ecuatoriano tiene por objetivo boicotear las acciones que den origen a una vía negociada como forma de solución del conflicto interno de Colombia. Resulta muy poco probable que sea un acto fortuito en el que muere precisamente quien había sido delegado por la guerrilla para que de continuidad a las muestras de buena voluntad que se dieron inicio con la entrega de rehenes en días pasados. Hacemos votos para que este execrable hecho no impida la continuación de las negociaciones para la liberación de rehenes por parte de la guerrilla.

Queremos alertar a la opinión pública nacional e internacional sobre lo que se empieza a fraguar a través de las acciones mediáticas internacionales. Hemos escuchado atónitos que durante una cadena nacional e internacional el vocero de la Policía colombiana señalaba que existen documentos informáticos encontrados en el sitio de la matanza que involucrarían a miembros del gobierno del Ecuador en “relaciones directas” con las FARC. De acuerdo a las declaraciones del militar vocero de las Fuerzas Armadas colombianas, el Estado de Colombia habría realizado acciones de “legítima defensa”. Resulta que ahora los agredidos se convierten en agresores. Será indispensable, Señor Presidente, que nuestro país le recuerde a la opinión pública internacional que fueron fuerzas militares colombianas que por vía aérea y terrestre penetraron a territorio ecuatoriano, luego de bombardear a personas que se encontraban a 3 kilómetros de la frontera y que este es un hecho más dentro de la cadena de violaciones de la soberanía del Ecuador que han obligado a hacer reiterados llamados al Embajador de nuestro país en Bogotá e incluso a realizar una demanda del Ecuador en contra del gobierno de Colombia en el Tribunal Internacional de La Haya.

Claro está que el mundo reconoce y rechaza la naturaleza de la agresión. Por eso, agradecemos las manifestaciones públicas del ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Massimo D'Alema, quien afirmó a la prensa extranjera acreditada en Italia, hoy lunes que Italia está "preocupada y perpleja" por la operación militar colombiana en suelo ecuatoriano en la que murió un jefe de las FARC. De igual manera, los pronunciamientos de la cancillería argentina, que manifestó que "Argentina está muy consternada y preocupada ante una evidente violación de la soberanía territorial de un país de la región como es Ecuador"; y el cuestionamiento a la incursión colombiana en territorio de Ecuador que terminó con la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes, realizada por la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, quien señaló que “una situación de esta naturaleza amerita, sin duda, una explicación por parte de Colombia a los ecuatorianos, al presidente ecuatoriano y al conjunto de la región".

Lamento, finalmente, que estos eventos que demandan su presencia en nuestro país impida su asistencia al “Décimo Encuentro sobre Globalización y Problemas del Desarrollo" en la ciudad de La Habana, donde estaba prevista su participación como principal orador y dónde me encuentro participando, como lo he venido haciendo desde hace varios años. He pedido a mi alterno en la Asamblea Constituyente, que solicite una declaración de apoyo a su política de defensa de la soberanía, moción que estoy seguro que la Asamblea Constituyente la apoyará mayoritariamente.

Reciba un atento y cordial saludo,

Diego Borja Cornejo
Representante a la Asamblea Constituyente
Provincia de Pichincha
Movimiento Poder Ciudadano